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Palabras del Lic. Francisco Robles durante el Foro Migración y Trata de Personas: un Problema Complejo
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Hace apenas unos días conmemoramos el día Internacional de la Mujer. En dicha fecha la comunidad mundial refrendó, de nueva cuenta, su convicción de hacer lo necesario para alcanzar la plena igualdad entre mujeres y hombres. A pesar de ello, la sociedad contemporánea está aún muy lejos de ver realizada esa esperanza. Mucho es lo que se ha avanzado en ese trayecto. Lo logrado se lo debemos principalmente al movimiento de las mujeres en favor del reconocimiento de sus derechos jurídicos. Pero aún queda mucho por hacer para desmantelar las disparidades patriarcales de poder, modificar normas y patrones culturales discriminatorios, y abatir las desigualdades sociales, económicas, y tecnológicas que afectan principalmente a las mujeres y que impiden el ejercicio real de los derechos que nuestras leyes les consagran.
Pero no existe igualdad posible entre mujeres y hombres, mientras miles de mujeres sigan siendo víctimas de la violencia; mientras las mujeres se sientan inseguras, vivan con temor y perciban amenazas constantes y reales a su libertad e integridad física y emocional. Por eso, garantizar a las mujeres su derecho a una vida libre de violencia es fundamental para hacer efectivo su acceso a otros derechos, como la salud, la educación, el trabajo, la participación política, a no ser discriminadas, a vivir libres de cualquier forma de esclavitud, y a transitar con libertad, por señalar sólo algunos.
En el contexto actual de inseguridad y criminalidad que vive el país, nuevas modalidades y formas de violencia, distintas de la violencia de pareja, amenazan a las mujeres, es el caso de la trata de personas, el acoso por internet o por teléfono, la pornografía y el comercio sexual que aprovechan para su desarrollo los cambios tecnológicos y la globalización.
Muchas de esas modalidades y formas se encuentran relacionadas con los crecientes flujos migratorios y su criminalización, la proliferación y acceso de nuevas tecnologías, el papel y contenido de los medios masivos de comunicación, la reticencia y el temor que las sociedades actuales expresan al momento de asimilar e integrar a personas que provienen de contextos sociales y culturales diferentes, la invasión a la privacidad y a la intimidad de las personas, y con la extensión y transnacionalización de las redes criminales, favorecida por la expansión del comercio y el libre mercado.
La trata de seres humanos, constituye una forma moderna de esclavitud, con lucrativos beneficios económicos, que tiene una fuerte connotación de género. Los datos disponibles muestran que dos de cada tres víctimas identificadas por trata de personas son mujeres; una de cada diez, niña. Es decir, siete de cada diez víctimas son mujeres. Sin embargo no deja de ser un delito poco estudiado, la mayoría de las veces oculto por la indiferencia, la doble moral, la corrupción o la impunidad.
Se trata de un fenómeno complejo que al igual que otras violencias tiene un sustento económico, social y cultural. Se manifiesta de diversas formas, la más identificada es la explotación sexual, seguida del trabajo forzado, y se encuentra vinculado a otros delitos como la extracción y venta de órganos, el tráfico de personas, la extorsión, y los llamados delitos cibernéticos, por señalar sólo algunos.
En México, al igual que en otras partes del mundo es difícil dimensionar la magnitud, alcances y profundidad que la trata de seres humanos tiene en nuestro país. De tal manera que resulta imposible responder con precisión a interrogantes esenciales: ¿Cuántas y quiénes son las víctimas?, ¿Quiénes son los traficantes, cómo operan y qué rutas utilizan?, ¿Qué beneficios obtienen?, ¿Qué factores promueven la trata de personas?, ¿Cuál es la dinámica del fenómeno? ¿Cuáles son sus vínculos con la delincuencia internacional?
Sin embargo, el esfuerzo de investigadores y organizaciones ciudadanas que, con distintas motivaciones, metodologías y marcos conceptuales, han logrado aproximarse al tema, ha hecho posible contar con algunos indicios de su tamaño y comportamiento. Por ejemplo:
En un estudio pionero sobre la explotación sexual comercial infantil, Elena Azaola desentrañó la complejidad y diversidad del fenómeno, el cual hace referencia a niños y niñas que enfrentan situaciones distintas ya sea por el tipo de explotación sexual que sufren, por los lugares en donde prestan sus servicios o por la manera en que son reclutados y los procedimientos que se utilizan para retenerlos. El estudio dimensionó en 16 mil el número de víctimas a nivel nacional.
Una aproximación reciente (2008) es el estudio “Trata de personas: padrotes, iniciación y modus operandi”, que constituye un acercamiento, desde la perspectiva de los perpetradores, a la trata de mujeres y niñas en la región Puebla-Tlaxcala, ampliamente conocida por ser una zona del país donde existen comunidades rurales dedicadas a reclutar, enganchar y colocar mujeres con fines de explotación sexual. Fenómeno que sucede dentro una compleja interacción de factores históricos, sociales, económicos y políticos que incidieron en el surgimiento, difusión e incremento del proxenetismo. La estrategia de reclutamiento: el “Robo o pago de la Novia”, previa seducción y engaño.
Por su parte, el Diagnóstico de las Condiciones de Vulnerabilidad que Propician la Trata de Personas en México, de CEIDAS, señala la alta vulnerabilidad del país frente al fenómeno, al ser origen, tránsito y destino de víctimas de trata, fundamentalmente de niñas, niños y mujeres, sujetos de la explotación sexual y laboral. El año pasado, CEIDAS presentó un Índice de Vulnerabilidad conformado por diversas variables que se presume se encuentran asociadas al fenómeno: violencia social, pobreza, justicia y seguridad deficiente, precariedad laboral y explotación, migración y desarrollo humano. Este índice ubica a Querétaro, Chiapas, Chihuahua, Michoacán, Zacatecas, Guanajuato, Yucatán, Veracruz y Tlaxcala como entidades en las que sus poblaciones presentan un mayor riesgo de convertirse en víctimas de trata.
Para dar respuesta al fenómeno socio-delictivo descrito, México ha avanzado en la definición de un marco jurídico-programático específico. En noviembre de 2007, se publicó la Ley para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas, que además de tipificar el delito de acuerdo con la definición planteada en el Protocolo de Palermo, lo penaliza y establece medidas de reparación del daño y de protección a víctimas. La ley promueve, también, el desarrollo de políticas públicas.
Por su Parte, el Código Federal de Procedimientos Penales (Art. 194, fracción XVI) incluye como delito grave la trata de personas; y la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada lo incorpora como una de las formas de esta delincuencia.
En enero de 2011, se presentó el Programa Nacional para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas 2010-2012, que contiene acciones como la realización de campañas de sensibilización, prevención y denuncia, la elaboración de un diagnóstico nacional, el diseño e implementación de un sistema para la búsqueda de personas desaparecidas, el impulso de un código de conducta con los medios de comunicación que evite la difusión de anuncios que fomenten la trata de personas, así como la celebración de un convenio marco con los estados para prevenirla y sancionarla.
Sin embargo, se requiere seguir avanzando para cerrar cualquier espacio a la impunidad, sobre todo en aquellas entidades federativas que no cuentan con la tipificación penal de la trata de personas, toda vez que su ausencia permite que los hechos delictivos de los que ha sido objeto la víctima se denuncien, investiguen y en su caso se sancionen por un delito distinto, generalmente con una menor pena.
Desde esta perspectiva, la CONAVIM realizó una amplia revisión de la codificación penal en el país para elaborar una propuesta integral de Reforma a la legislación penal de los 32 estados, así como a la legislación penal federal, que busca incorporar disposiciones que garanticen a las mujeres el acceso a la justicia. Se reconocen entonces, en este paquete, sus derechos como víctimas al incorporar figuras como el feminicidio, la discriminación, el fraude familiar, el incumplimiento de los deberes de subsistencia, entre otros; al proponer la modificación de algunos tipos penales como la violación y la trata de personas agregando la trata equiparada y al eliminar figuras como el adulterio, el lenocinio que se convierte en trata equiparada, el estupro y el rapto que se convierten en violación.
Respecto del procedimiento, la propuesta de reforma incorpora modificaciones a las directrices que regulan el perdón, la reparación del daño, las reglas de interpretación en la ponderación de los derechos de las víctimas, así como la emisión oficiosa de medidas de protección a las víctimas con el objeto de evitar la consumación de un daño mayor e irreparable y garantizarles una reparación del daño integral y con perspectiva de género.
En total la propuesta impacta 15 tipos penales, mediante la elaboración de 2,863 reformas que adicionan, modifican o derogan disposiciones legales.
Otro paso indispensable, es la edificación de la institucionalidad necesaria –programas, servicios y recursos- para prevenir, atender, sancionar y erradicar la trata de seres humanos. En este marco la CONAVIM viene impulsando la creación de Centros de Justicia para las Mujeres como un modelo de atención integral y multiagencial.
Sin negar la urgencia e importancia de efectuar un diagnóstico nacional sobre la Trata de Personas que además de dimensionar el fenómeno permita detectar con oportunidad cuáles son los indicadores precursores o adelantados que favorecen su desarrollo. La CONAVIM va realizar en este año, con el apoyo de un grupo de investigadores de todo el país, provenientes de las principales instituciones académicas, un estudio a fondo de carácter nacional y multidisciplinario, que profundice en el conocimiento de las violencias que se ejercen en contra de las mujeres e identifique las relaciones estructurales de desigualdad que las generan.
El estudio se propone indagar cómo, en contextos y territorios determinados, la subordinación de género se entrecruza con otras formas de subordinación que reproducen de manera sistémica la violencia hacia las mujeres y le otorgan expresiones y dinámicas propias, asimismo deberá explorar si existe alguna interrelación y/o interacción –y de qué tipo— entre tales causas estructurales de la violencia de género y la violencia social, entendida esta última en el marco de la creciente criminalidad e inseguridad públicas registradas en el país.
Finalmente, la CONAVIM junto con la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas –FEVIMTRA-, han venido trabajando en la elaboración de un mecanismo de búsqueda y localización de mujeres, niñas y niños desaparecidos, llamado “Protocolo Alba”, que esperamos pronto sea presentado a las instancias del Sistema Nacional de Seguridad Pública, aceptado y puesto en operación.
Por su atención, muchas gracias.
Última modificación:
Apr 14, 2011 6:41:04 PM por Susana Jiménez